Hoy en día los virus se propagan de múltiples formas, sobre todo el envío de virus por correo se ha convertido en algo común y hay que tomar precauciones, cuantas más mejor.

No hay que abrir
correos de desconocidos o que nos merezcan poca confianza. Y de hacerlo no seguir los enlaces que puedan tener.

No abrir
archivos adjuntos si no se tiene la certeza de su contenido incluso si proviene de una dirección "amiga".

También es conveniente fijarse en el
texto del Asunto, si es un texto sin un significado claro puede ser un síntoma de que el correo contiene un virus ya que algunos virus generan el asunto juntando varias palabras al azar.

También es conveniente fijarse en el
destinatario. A veces se nota que hay muchos destinatarios, y que las direcciones se han formado combinando nombres.

Desactivar la
opción de "Vista previa" de algunos programas de correo, como por ejemplo Outlook Express o Windows Live Mail. Así evitamos que siempre se lea el mensaje para poder mostrar la
Vista Previa.

Es más seguro leer el correo utilizando el
webmail o correo a través de la web, como Hotmail, Yahoo, GMail, etc. Esto es así por dos razones fundamentalmente. La primera es que al leer por la web podemos hacer que no se grabe nada en nuestro disco duro desactivando la copia de páginas en caché. Ojo que si abrimos los archivos adjuntos sí se pueden grabar archivos en nuestro ordenador. La segunda razón es porque los servidores de correo web suelen tener buenos filtros antivirus.

Hay que tener mucho cuidado con los archivos y programas que nos
bajamos de Internet, especialmente de sitios sospechosos y redes de descarga. Conviene escanearlos con el antivirus antes de ejecutarlos.

Los programas antivirus pueden trabajar de dos formas básicas. De forma permanente y bajo petición.
De forma permanente quiere decir que el antivirus se instala de forma residente en memoria y busca virus en todos los archivos que se abren o descargan de Internet. Es la forma más segura de protegerse de los virus. Tiene el pequeño inconveniente que consume memoria RAM y en algunas ocasiones puede interferir el funcionamiento de algunos programas.
De forma puntual o bajo petición, podemos tener el antivirus desactivado y activarlo sólo cuando consideremos que hay peligro de contagio, por ejemplo cuando descargamos archivos de Internet, copiamos datos de una memoria prestada o instalamos un programa nuevo.
Es conveniente tener activado el antivirus de forma permanente, ya que con la banda ancha, el ordenador suele estar siempre conectado a la red.

Hay que
actualizar frecuentemente el programa
antivirus, ya que cada poco tiempo aparecen virus nuevos que un antivirus no puede detectar hasta que no es actualizado. Normalmente esto lo hacen de forma automática.

Si sólo utilizamos
software legal (esto no quiere decir exclusivamente de pago, hay software gratuito muy bueno) es más difícil que nos contagiemos.

Por muchas precauciones que tomemos no está garantizado al 100% que no nos podamos infectar, por lo tanto conviene realizar
copias de seguridad de nuestros datos en CD u otros medios. Si se estropea el ordenador por otras causas ajenas a los virus también agradeceremos tener una copia de seguridad.
Todas las precauciones se resumen en tres, utilizar un buen programa antivirus actualizado, no grabar archivos sin garantía y no abrir correos de remitente desconocido. Con estas medidas, es muy poco probable que un usuario que sepa navegar con cabeza, acabe infectado.
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